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  • Cristina Hernández. D-N

NUTRICIÓN Y SISTEMA INMUNITARIO


Una dieta variada, equilibrada y saludable, así como un consumo de probióticos de forma regular contribuyen a un buen funcionamiento de las defensas.

El sistema inmunitario desempeña un papel importante en el mantenimiento de la salud, al igual que la microbiota intestinal, que se ha considerado una parte integral del sistema inmunológico. Por lo que una buena inmunocompetencia, tanto en las ramas innatas como adaptativas de la defensa, se basa en niveles adecuados de nutrientes dentro del cuerpo, que a su vez se ven afectados por la variedad, calidad y composición de la dieta y alimentos.

Es esencial, llevar a cabo una nutrición óptima durante las primeras etapas de la vida, incluido el embarazo y también en la adolescencia, para la prevención de trastornos inmunológicos a lo largo de la vida.

Nuestra alimentación debe ser variada y equilibrada, muy rica en alimentos de origen vegetal: fruta, verduras, hortalizas, cereales, preferiblemente integrales, legumbres y frutos secos. Los lácteos se deben aportar en un mínimo de dos raciones diarias a nuestra dieta. La proteína debe aportarse, preferiblemente, a través de carnes blancas, como el pollo, el pavo o el conejo, y también pescados, tanto azules como blancos, así como también legumbres. Las carnes rojas y los embutidos, por su aporte de grasas, deben consumirse con menor frecuencia.

LA DIETA EQUILIBRADA REFUERZA EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Son muchos los estudios que demuestran que una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunológico.

A continuación se indican cuáles son los nutrientes que afectan directamente al sistema inmunitario.

-El aporte de energía debe ser el correcto: ni por encima ni por debajo de las recomendaciones. El aporte excesivo de energía afecta a la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones, puesto que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de este tipo de enfermedades. Se sabe que las personas obesas tienen mayor incidencia en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y éstas se hallan vinculadas a trastornos inmunitarios.

-La función inmunológica también se ve alterada en personas que ingieren dietas por debajo de las 1.200 kcal o dietas más ricas en aporte de energía pero desequilibradas.

-Por lo que respecta a las grasas, una dieta baja en grasas también favorece la salud del sistema inmunitario. Pero no sólo es importante la cantidad, sino también la calidad de estas grasas. Conviene incluir en la dieta pescado azul, frutos secos y aceite de oliva para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.

-Un consumo regular de lácteos fermentados como yogur o kéfir contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas. Hay estudios que demuestran que quienes consumen estos alimentos de forma regular presentan un mejor estado del sistema inmunitario además de una mayor resistencia a intoxicaciones alimentarias.

En la siguiente tabla, se consigna una relación de vitaminas y nutrientes cuya vinculación con el sistema inmunitario ha sido científicamente demostrada:

Por ello, hay que asegurar una dieta equilibrada y lo suficientemente variada para que incluya alimentos de todos los grupos descritos.

OTRAS RECOMENDACIONES PARA FORTALECER EL SISTEMA INMUNE

1. El descanso debe ser suficiente. Un número de horas de sueño reparador favorece un óptimo funcionamiento de nuestro sistema de defensas.

2. La actividad física aeróbica y de intensidad moderada debe formar parte de nuestra vida de forma regular y pautada (caminar, nadar, montar en bicicleta, etc.).

3. Fortalecer la mente. Evitar el estrés, ansiedad... pues el sistema inmunológico puede verse alterado a causa de algunos acontecimientos estresantes. En estos contextos puede producirse una reducción de las defensas naturales y el consiguiente aumento de la sensibilidad a infecciones, alergias, enfermedades inflamatorias y cáncer, entre otras.

4. Hay que tener presente que los probióticos contribuyen a regular el sistema inmunitario pero esto es cierto siempre y cuando formen parte de la dieta habitual y se consuman de forma regular.


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© 2020 by Cristina Hernández.Dietista-Nutricionista

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